miércoles, 29 de mayo de 2013

Estereotipos que cansan

Hoy vengo a quejarme un poquito de los estereotipos que pululan por la esfera literaria. Y es que empieza a resultarme aburrido abrir un libro y encontrarme a mujeres, algunas ya de cierta edad, que a pesar de ser las más listas de su promoción en la universidad X, y capaces de combinar átomos mientras duermen sin que sus pechos dejen de estar turgentes y su melena ondee al viento como si acabaran de hacerse un alisado japonés en la peluquería, sean vírgenes y totalmente incapaces de llevarles la contraria a “su hombre”.
Los personajes masculinos tampoco se libran de este fenómeno, ellos son tipos con músculos bien trabajados y una mirada de ángel tan profunda que derretiría los casquetes polares. Tremendamente hábiles según el narrador, aunque rara vez lo demuestran a lo largo del relato. Con puños de acero y fuertes como una roca. Capaces de resistir caídas desde alturas imposibles o tiros en la nuca sin que su traje de cuero negro, o su impecable Armani, se arruguen lo más mínimo ni pierdan un botón.
El personaje masculino es tan experto en artes amatorias que podría haber inventado el Kamasutra dos veces, y solo hay una cosa en el mundo que se le de mejor que el sexo, menospreciar o equivocar completamente los sentimientos de su pareja.
A uno de los dos siempre le persigue un oscuro pasado en el que aparece el socorrido trauma infantil, debido a esto, pueden preferir mantener la distancia durante varios lustros después del primer encuentro, ese en el que la pareja apenas habla o tiene la conversación más ridícula del mundo. Sea como sea, ambos caen enamorados perdidamente el uno del otro a primera vista  y se pasan el día rememorando labios carnosos, dientes blancos como las perlas, algún que otro muslo y el brillo de los ojos de su amado/a mirando al infinito en las noches de luna llena.
Ninguno hace alarde de amigos, él, como mucho, se sirve de algún vasallo/guardaespaldas (este acaba por ser el nuevo mejor amigo y confidente de la chica seguro) que sigue sus órdenes sin pestañear, pero se aburre tanto que termina por adoptar, o más bien soportar, a alguno de los amigos de ella, aunque al principio se resiste porque sabe que todos los personajes masculinos están secretamente enamorados de la protagonista.
Ella, por su parte, para dejar claro que solo le interesa su hombre y ha nacido para él, trata a patadas al resto de varones que la rodean, y con las mujeres adoptar una aptitud obsesiva considerándolas envidiosas con ganas de matarla, así se trate de la madre del personaje masculino o de su abuela.
Los finales son lo mejor, cuando el malo, el único con una idea clara de lo que pretende hacer en la vida aunque sea el mal, se vuelve generosísimo y comparte todo tipo de detalles de cómo va a ser asesinado el/la protagonista, dándole además una serie de instrucciones para que camine hacia su fin pero con tiempo suficiente de pensar en cómo salvarse en el último momento.

Mi consejo, si vais a escribir una novela, relato… huid de los estereotipos. Una actitud normal en un personaje, unos cuantos defectillos, lo hace más humano y por lo tanto el lector se sentirá más identificado con ellos.

5 comentarios:

J.Gomis López dijo...

Por suerte no me ha caído en las manos ninguna novela así. Prefiero ir a lo seguro en cuanto a lecturas se refiere. Pero tristemente te creo.
Esto me suena a una castración de la imaginación por parte de unos escritores pertenecientes a un círculo de superficies vanamente superficiales (valga la redundancia).

Buena crítica.

Chema dijo...

Gala mira que me gustó lo de los pechos turgentes.Cuando sea mayor y escriba una novela me acordaré de ti.Gracias por haberte encontrado.

fossie muppet dijo...

Lamentablemente no soy muy dado a la lectura (se que es un gran fallo) pero si sé que estos estereotipos abundan y no solo en novelas, también en el cine y televisión.

Las mujeres son muy mujeres y los hombres muy hombres... signifique eso lo que signifique... bueno, significa que todos los cortan con el mismo patrón y un buen protagonista debe ser muy masculino tal y como se entiende hoy en día (fuerte, un buen amante, algo misterioso, decidido... un machoman) y una mujer debe ser muy femenina tal y como se entiende hoy día (sexy, apasionada, picara, dulce...)

¿Esta todo inventado?

MedioalNatural dijo...

Es difícil huir de los estereotipos. Nuestra sociedad por más que nos pese, aunque algunos seamos rara avis, ES SUPERFICIAL, bombardeándonos constantemente con publicidad sexista, escuchando y tarareando canciones que por desconocimiento del idioma son verdaderas aberraciones del absurdo...Muy interesante tu blog, únicamente una pregunta, nosotros que somos el Lobo o las criaturas? ;)

Gala Romaní dijo...

Algunas veces criaturas otras lobos XD