jueves, 1 de noviembre de 2012


BESOS DE PELÍCULA VS BESOS DE LIBROS

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera.
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma. 
(Pablo Neruda)



¿Quién no ha deseado alguna vez protagonizar uno de esos besos de película que hacen latir nuestro corazón a un ritmo desenfrenado? Todos hemos vivido como propios los sentimientos que nos transmitían muchos actores mimetizándonos con el personaje en ese momento íntimo que disfrutábamos como nuestro. No solo cuando el beso se materializaba por fin haciendo descansar el ansia de que llegase ese momento sino que absorbíamos cada detalle que rodeaba la escena hasta llegar a él, las conversaciones previas, las miradas, los gestos, el paisaje, sin poder apartar la mirada de la pantalla.
Destacados en los clásicos están el beso entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en Casablanca o el de Clark Gable y Vivian Leigh en Lo que el viento se llevó. En la actualidad la escena de amor no se reduce a ese simple acto de besar, pero aún así, ese primer beso, apasionado o tímido, de amor o amistad, de encuentro o despedida, ese momento, nos sigue emocionando.
La lista de los mejores besos de película sale cada año en los medios de comunicación mostrándonos imágenes y ensalzando la actuación de los actores o el gran trabajo del director, pero sin desmerecer ese gran trabajo elogiado merecidamente, estas escenas de amor fueron escritas en un principio en un guión o sacadas de la adaptación de las páginas de un libro. No es fácil describir las emociones que surgen en los momentos íntimos, y mucho menos trasmitirlas al lector, es uno de los ejercicios más difíciles para la mente compartir con el público tu visión del amor exponiendo a la crítica tu forma de sentir en el momento más vulnerable del ser humano que es rendirse a otro. Con este poema del gran Pablo Neruda quiero reivindicar la parte que corresponde a los escritores pidiendo que compartáis un retazo de una escena de amor de una novela o poema que os haya impactado especialmente. También son válidos los diálogos de las películas, por supuesto.

9 comentarios:

luis angel melero escudero dijo...

"Todavía tengo fresco,muy fresco,el recuerdo de sus besos.Húmedas caricias.Lazos de carne tibia,receptiva.Acogedora.Como sólo sabe serlo una mujer,aunque no quiera.Con esa experiencia que tienen desde que nacen,que se nota hasta en su mirada.Movimientos,actitudes.Parece hasta que se rien de ti.Como si quisieran recordarte que tú,hombre miserable,provienes del vientre de una de ellas.Y hasta ese momento no tienes plena consciencia de que esa,solamente esa,es tu verdadera patria.Y adquieres una fuerza sobrehumana.Y matarias,sin ningún tipo de reparo,a quien se metiera por medio en tal situación.Continúas,constantemente,buscando la caricia de su boca,buscando esa carne que sabe a hogar.Su rostro en penumbra;otra vez la noche,siempre la noche presente en la magia.Y luego la otra carne,la de más abajo,abriéndose capaz de recibirte.Recibirte en el más increible abrazo que jamás podrá sentir un mortal.Justo en el lugar donde los hombres comienzan a vivir.Justo en lugar donde los hombres comienzan a morir." LOS FANTASMAS DEL PASADO (1998) Luis Ángel Melero.

Gala Romaní dijo...

Has puesto el listón muy alto Luís. Precioso, me has dejado sin palabras.

Emilio Tejera dijo...

Quizás uno de los besos que más me emocionó últimamente fue en "El enigma del cuatro". Un beso que quedaba claro que fue siempre, todo el rato, con los ojos abiertos.

En general cada vez me gustan las historias de amor más atípicas, extrañas. Como la de "La mujer del viajero del tiempo" con su futuro marido. Como las que transcurren entre octogenarios: Elsa y Fred, El diario de Noah.

Aunque puede sonar algo pedante, al llegar aquí no tengo más remedio que autocitarme. En "Cartago. El imperio de los dioses", una chica me dijio que le había impactado una escena donde los dos amantes se hablaban sin hablarse a pesar de la distancia. No tanto para decirse que se querían (quizás ya no fuera así) como para intentar salvar su amor. Tuve suerte, una buena escena quiso acudir a mi mente.

Gala Romaní dijo...

Gracias por el comentario Emilio. No te consideres pedante por citar tu trabajo, todo escritor tiene sus pasajes favoritos que le hicieron disfrutar especialmente escribiéndolos. Para mí es un gusto que los des a conocer, considero mi blog un espacio en el que compartir.

Iván Terelli dijo...

A mí siempre me ha gustado mucho este fragmento de la Divina Comedia:

Tan pronto como el viento allí los trajo alcé la voz: ‹‹Oh almas afanadas, hablad, si no os lo impiden, con nosotros››
Tal palomas llamadas del deseo, al dulce nido con el ala alzada, van por el viento del querer llevadas,
ambos dejaron el grupo de Dido y en el aire malsano se acercaron, tan fuerte fue mi grito afectuoso:
‹‹Oh criatura graciosa y compasiva que nos visitas por el aire perso a nosotras que el mundo ensangrentamos;
si el Rey del Mundo fuese nuestro amigo rogaríamos de él tu salvación, ya que te apiada nuestro mal perverso.
De lo que oír o lo que hablar os guste, nosotros oiremos y hablaremos mientras que el viento, como ahora, calle.
La tierra en que nací está situada en la Marina donde el Po desciende y con sus afluentes se reúne.
Amor, que al noble corazón se agarra, a éste prendió de la bella persona que me quitaron; aún me ofende el modo.
Amor, que a todo amado a amar le obliga, prendió por éste en mí pasión tan fuerte que, como ves, aún no me abandona.
El Amor nos condujo a morir juntos, y a aquel que nos mató Caína espera. (...) Ningún dolor más grande que el de acordarse del tiempo dichoso en la desgracia; y tu guía lo sabe.
Mas si saber la primera raíz de nuestro amor deseas de tal modo, hablaré como aquel que llora y habla:
Leíamos un día por deleite, como hería el amor a Lanzarote; solos los dos y sin recelo alguno.
Muchas veces los ojos suspendieron la lectura, y el rostro emblanquecía, pero tan solo nos venció un pasaje.
Al leer que la risa deseada era besada por tan gran amante, éste, que de mí nunca ha de apartarse,
la boca me besó, todo él temblando. Galeotto fue el libro y quien lo hizo, no seguimos leyendo ya ese día.››

Ya sé que es extraño, pero me gusta xDD

Iván Terelli dijo...

Al cortarlo se ha quedado raro e.e Más de lo que ya es de por sí, pero bueno.

Gala Romaní dijo...

Pues a mi no me parece extraño que te guste. Eres un alma sensible Iván, eso sí que es raro de ver. Muchas gracias, me ha encantado.

MariMari dijo...

Hola Gala, acabo de leer tu comentario que me dejaste en una entrada que realicé de Atlantis y la verdad que me he quedado con la boca abierta, porque yo pensaba, en un futuro, publicar con ellos. Al menos con la chica de prensa me llevo muy bien, pero me pusieron la pega de la edad que necesitan un mínimo de 23 años y yo tengo 21...
Espero que pronto se arreglen vuestros problemas y que no le pase a más escritores, aunque viendo tu última entrada (en la cual no puedo comentar, no sé porqué) ya le ha pasado a otra chica más...
Un besazo y te sigo :)

Alejandro Cernuda dijo...

ah, Gala, hoy veo tu blog por primera vez y me da mucha alegría. Los besos, sí. A mí me gusta mucho el de Lolita, de Nabokov, con sabor a menta. Un beso para ti.